CÓMO LEEMOS EL MUNDO

Me declaro aficionado de la saga “El señor de los anillos”. He visto cada película más de una vez; sigo viéndolas según tengo oportunidad. De una de sus películas -la primera por cronología, cuarta por aparición-, hay un diálogo que me parece atinado para la presente reflexión. La ocasión se presenta cuando Gandalf “el gris” invita a Bilbo a “una aventura inesperada”. El diálogo dice más o menos así:
Gandalf – “El mundo -mi querido Bilbo- no está en tus libros o tus mapas, está allá afuera…”
Bilbo – “No puedo dejar todo aquí y salir al mundo; yo soy de la familia tal”.
Y, después de más intentos persuasivos por parte de Gandalf -que incluyen los detalles aventureros de las generaciones pasadas de Bilbo-, surge una pregunta hermosa:
Bilbo – “¿Me prometes, Gandalf, que regresaré?”
Gandalf- “No, no puedo hacerlo; pero… si lo haces, estoy seguro de una cosa: que no serás el mismo”.

¿Por qué hay temor de explorar el mundo; como si este fuera terrorífico? ¿Por qué existe “morbo” de explorar el mundo? ¿Es donde vivimos, no? Esta hermosa declaración de Gandalf invita a ir “afuera” y aprender, servir / convivir, y aun más, ¡disfrutar mientras lo hacemos! Pero, ¿es posible hacer eso? ¿Es posible aprender del mundo -o de la ciudad- donde vivimos? ¿Es posible servir y convivir en medio de la comunidad donde residimos? ¿Es aún más “oportuno” jugar por las calles donde caminamos? Quiero poner un ejemplo, y no de todo el mundo, pero sí de una gran oportunidad para “leer el mundo” en que vivimos desde nuestra ciudad; particularmente en estos últimos días en los que enfrentamos una situación inmejorable para aprender, servir y jugar en el medio del caos.

Guatemala está experimentando en los últimos meses un “despertar” de la apatía y la indiferencia hacia -sin lugar a dudas- una nueva etapa de conciencia social, unidad nacional, y nuevas oportunidades de seguir su proceso de desarrollo. De todos es sabido las causas y las consecuencias que esto ha generado nacional y globalmente. No me corresponde hacer un análisis del asunto, pero sí, sacar algunas lecciones de “cómo leer el mundo” con lo que ocurre.

En primer lugar, si hacemos el esfuerzo de ver a Guatemala como un salón de clases, podríamos obtener magníficas y desafiantes lecciones. Una de ellas es lo que Gandalf invita a hacer a Bilbo: “Si vuelves -mi querido Bilbo- no serás el mismo”. Conectarse con lo que ocurre en las calles, las plazas, las carreteras permitirá escuchar de primera mano los deseos más íntimos, los intereses más salvajes, la creatividad en su máxima expresión. Es por el sonido de las y los guatemaltecos que aprenderemos a dar y escuchar la voz del dolor; es por sus caminatas, sus encuentros, sus consignas, su himno nacional que entenderemos dónde están sus esperanzas; es por el continuo andar con ellos que valoraremos lo más preciado del ciudadano: su corazón. Lo que aprendamos será muy limitado si solo somos espectadores televisivos o radiales del gran salón de clases que tenemos frente a nosotros.

En segundo lugar, si hacemos el esfuerzo de ver a Guatemala como una parroquia, en el entendido de parroquia como lo expresara Juan Wesley hace algunos siglos: “la comunidad donde vivo y con quien(es) relaciono”. Es ahí donde tengo la oportunidad y el privilegio de servir, de acompañar, de convivir, de vivir y morir. ¡Ese es nuestro mundo! ¡Aquí está nuestro mundo: en Guatemala! Es así como dejaríamos de hacer la dicotomía entre lo sagrado y lo profano, entre lo “bueno” y lo “malo”, entre “los que pertenecen” y “los que no”. Quitaríamos las máscaras de las divisiones históricas (y absurdas) y promoveríamos un esfuerzo por la confianza, el servicio mutuo, la justicia, la paz, la prosperidad, la equidad -que, por cierto, también son conceptos del “reino” de Dios. Es en la medida que nos hagamos conscientes y responsables de ver la ciudad como una “parroquia” que podremos bajar las banderas partidarias (religiosas, sociales, económicas) y trabajar por el bien común, por una causa más grande, más importante, más incluyente; más justa.

En tercer lugar, si hacemos el esfuerzo de ver a Guatemala como un patio de recreo, veremos que en el medio de todo es posible “jugar”, “disfrutar”, “reír”, “gozar”, “saltar”, “caerse-y-volverse-a-levantar”; porque al final de cuentas, la ciudad es hermosa, es bella, es el lugar donde el Espíritu de Dios “danza” en el medio (hasta del caos). Recuerdo -no solo con nostalgia sino con emoción- las épocas de clases, de juegos, de raspones, de cansancio, de risas y carcajadas, de liberación de “estrés”, de historias, de bromas, de vivir la amistad. Eso significaba el tiempo de “recreo” para mí. Con el paso de los años he aprendido a ver aún mejor esta ciudad, la ciudad de “la eterna primavera” como ese patio de recreo en el que es posible jugar, disfrutar, y soñar que el día siguiente puede ser más alegre. ¿Ustedes?

El tiempo que vive Guatemala -al igual que el mundo, es crítico-, pero no es el final de este mundo “terrorífico”. ¿Riesgoso? ¡Sí que lo es! Pero también es otra ocasión para hacer el esfuerzo de ver la ciudad como un salón de clases -donde aprendemos-, de una parroquia -donde servimos-, y de un patio de recreo -donde jugamos y celebramos la vida o lloramos la muerte. Estoy convencido que habremos de encontrar en la medida de ese esfuerzo la esperanza, el dolor y el corazón de esta bendita ciudad, fundada como la Nueva Guatemala de la Asunción hace un buen tiempo atrás. Al mismo tiempo, no dejamos de “rogar a Dios por la ciudad”, y hacer nuestra tarea diaria (individual y organizacional) porque “la ciudad sea próspera también”. Solo así “seremos (todas y todos) prosperados y habrá paz”.


2 Replies to "CÓMO LEEMOS EL MUNDO"

  • Lily de Ortiz
    29 mayo, 2015 (10:22 pm)
    Reply

    Gracias Teddy por esta linda reflexión de los momentos coyunturales que vivimos en Guatemala. Seguimos abriéndonos a la posibilidad de atesorar esperanza, la esperanza que el Reino de Dios venga a nuestra tierra.

    • Teddy Torres
      12 junio, 2015 (10:54 pm)
      Reply

      Muchísimas gracias Lily por tomarte el tiempo de leer la reflexión. Aprecio tu comentario. Paz.


Got something to say?

Some html is OK