Historia de un Deslave

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Familias de Zona 3 esperando noticias de sus familiares

Por: Hector (Fito) Sandoval

Por muchos años he visto y he caminado junto a la necesidad que se huele y observa en mi comunidad. Una comunidad que con tan solo dar unos pasos dentro de ella uno sabe que no es un lugar como cualquier otro en mi ciudad. Hace un par de días me pidieron escribir sobre los últimos acontecimientos sucedidos en la zona 3 de la Ciudad de Guatemala. Por esta razón, he tomado este espacio para procesar mucho de lo que experimenté en la última semana en las comunidades aledañas al relleno sanitario.

El miércoles 27 de abril será una fecha que quedará grabada en mi memoria porque los recuerdos quedarán como una cicatriz que es imposible de borrar. Durante esa tarde, recibí una llamada de mi esposa diciéndome que parte del relleno sanitario se había derrumbado. Normalmente, estoy acostumbrado a escuchar este tipo de noticias. Sin embargo, esta vez la voz de mi esposa se escuchaba diferente. Por un momento sentí como que si el corazón me daba vueltas, en especial cuando ella me dijo que era posible que Neri, uno de mis mejores amigos, había quedado soterrado. Traté de ordenar mis pensamientos, y sólo podía pensar en mi amigo Neri, con quien he caminado por la vida por más de 20 años. Por un momento pensé, no puede ser, hace tan sólo 7 meses enterramos a su hermano Rudy, quien murió en otro deslave en el mismo vertedero municipal.

Tan pronto pude, regresé a mi comunidad sin imaginar la magnitud de lo sucedido. Al llegar al vecindario pude ver que todo era un caos. La gente corría de un lugar a otro. Las ambulancias llegaban con sirenas abiertas, y el olor de la basura descompuesta era abrumador. Los rostros de la gente estaban desfigurados por el dolor y llenos de lágrimas. Entre todo esto, ví a Neri. Él estaba vivo! Entonces, mi corazón regresó a su lugar, aunque todavía bastante agitado. Lastimosamente, el dolor estaba presente, ya que el otro hermano de Neri, David, había muerto en el deslave.

David, y por lo menos otras 50 personas desaparecieron en el derrumbe. Ese mismo día acompañé a mi amigo Neri para reconocer el cuerpo de su hermano. Al llegar a la morgue pude ver una fila de cadáveres que habían recuperado del deslave. Entre todos los cuerpos pude reconocer a otras personas que conocía. Primero vi a Don Sebastían, un hombre a quien conocía desde hace 25 años. Don Sebastián se dedicaba a la crianza de cerdos y conseguía comida descompuesta para alimentar a sus animales en el basurero. También vi el cuerpo de doña María, una vecina de la comunidad de El Recuerdo, a quien ya hace varios años le construimos un piso de cemento con un grupo de misioneros. Doña María fue muy amiga de mi madre y tenía aproximadamente 60 años. Doña María era abuela de unas chicas a quienes mentorea mi esposa, Nancy. Al ver los cuerpos sin vida de las personas a quienes conocía y al ver el dolor de forma tan tangible, no pude hacer más que preguntarle a Dios, “¿Por qué?”.

Después de visitar a los heridos y sobrevivientes he cuestionado muchas cosas durante la última semana. La pregunta que constantemente regresa a mi mente es, ¿por qué?. Muchos de mis vecinos encuentran consuelo en decir que Dios permitió que esto pasara. Sin embargo, eso es una forma de justificar la pobreza y miseria en la que muchos de ellos viven. Así mismo, es una forma de resignarse a no tener otra forma de sostenimiento para su familia.

Me siento muy triste al ver a mis vecinos regresar a ese lugar tan vil tratando de “normalizar” sus vidas, teniendo en mente recuerdos tan espeluznantes. Me duele ver a mis vecinos regresar con resignación a buscar una forma de sobrevivir por un par de años más.

Mientras tanto, La pregunta sigue sin responderse. ¿Por qué? Como en muchas situaciones de mi vida es muy probable que no haya respuesta a tal interrogante. Sin embargo, estoy seguro de que ni la vida, ni la muerte, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor Nuestro.


1 Reply to "Historia de un Deslave"

  • Marcie Pyper
    9 mayo, 2016 (6:08 pm)
    Reply

    Gracias, Fito, por compartir estos pensamientos tan profundos y tan dolorosos. Y por compartir también la única esperanza que tenemos en momentos así.


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