Historia

El Centro para la Misión Transformadora –CMT- Guatemala tiene sus raíces en una iniciativa llamada “Proyecto de Ministerio juvenil Filadelfia”, que fue desarrollado en 1996 y continuó hasta el año 2000. PPYM (por sus siglas en inglés) estaba compuesto por tres elementos para su implementación, los cuales incluían entrenamientos para trabajo con jóvenes, un programa de liderazgo estudiantil, y un centro de recursos para el ministerio urbano juvenil. Al contar con los recursos para el desarrollo de PPYM, este fue cambiado a “Centro para la Misión Transformadora”, que luego usaría el material del entrenamiento para jóvenes –posteriormente conocido como la serie “Salmos de la calle”– en un contrato con Visión Mundial para el proyecto “Visión joven”.

En 2003, Joel Van Dyke se mudó de Filadelfia a Guatemala por invitación de “Liderazgo juvenil” a liderar una iniciativa de entrenamiento con jóvenes. El centro de ese entrenamiento era la traducción y adaptación del material de los “salmos de la calle”.

Hubo dos eventos clave que dieron vida a lo que hoy se conoce como CMT Guatemala: el primero de ellos ocurrió en 2004 cuando Joel decidió regresar por tierra luego de una Consulta en Costa Rica. Este viaje de vuelta a casa le llevó por Centro América deteniéndose en cada capital y conversar con líderes urbanos para ver las ciudades a través de sus ojos. Las semillas plantadas en la relación dieron origen por toda Centroamérica y el Caribe a la “Estrategia de transformación”.

El otro evento fue la “Consulta de pandilleros de los Salmos de la calle” que tuvo lugar en 2005. Para este evento –impulsado por el crecimiento de la violencia en las calles de la ciudad de Guatemala y otras capitales de la región–, Joel y la red de CMT decidieron desarrollar una consulta sobre pandilleros para discutir “CON” las pandillas, los sobrevivientes de la violencia, y todos aquellos líderes que se interesaban por trabajar el tema. Setenta y cinco líderes de siete países asistieron al evento.

En seguimiento a la cumbre, el Director del Sistema Penitenciario de turno nos hizo la solicitud de crear una iniciativa de capellanías con pandilleros privados de libertad y ofreció brindar las facilidades para avanzar en dicho proyecto. Con la invitación en la mano, buscamos apoyo financiero de la Fundación “Primeros frutos” y recibimos una primera donación para desarrollar un proyecto piloto de un año. Al completarlo, pudimos asegurar un nuevo donativo para dar a la iniciativa la seguridad de crecimiento y desarrollo. Además, una parte de esa donación permitió iniciar cohortes de entrenamientos mensuales con capellanías de pandillas al igual que con otros líderes base en la ciudad de Guatemala. Estos entrenamientos se llevaban a cabo una vez al mes los días sábado; duraron unos tres años mientras caminábamos juntos por los intensivos de los Salmos de la Calle. Ellos se convirtieron en el fundamento de lo que hoy forma parte del núcleo de líderes base con quienes sirve el Centro para la Misión Transformadora.

Durante varios años funcionamos como la “Estrategia de Transformación” (nombre que aún prevalece para la red extendida en Centroamérica y el Caribe), hasta que en 2013 fuimos incorporados para las autoridades guatemaltecas como la Asociación Centro para la Misión Transformadora. En febrero del año siguiente –el 2014–, Teddy Torres se convirtió en el nuevo Director Ejecutivo.

Durante los últimos meses –especialmente, de la primera parte del año pasado– Joel y Teddy han pasado por un profundo y a la vez saludable proceso de sucesión de liderazgo visionando los siguientes pasos que debe tomar CMT Guatemala. Hoy, Joel sirve como apoyo en el desarrollo de la Junta Directiva de la Asociación. Además, lleva a cabo tareas específicas como misionero de la Misión Cristiana Reformada y en alianza con CMT; provee coaching, consultoría y ánimo al trabajo que otros guatemaltecos están haciendo al liderar CMT por los siguientes años. Por su parte, Teddy en conjunto con bien dotado equipo de trabajo, ha ido desarrollando nuevas estrategias para la sostenibilidad, creando políticas internas que enfocan el trabajo día-a-día, abriendo oportunidades para nutrir nuevas y “encarnacionales” iniciativas, al igual que buscando otras alianzas para seguir contribuyendo con “la renovación social y espiritual de Guatemala”.

¿Quiere saber más de esta historia? ¡Usted ya es parte de ella! Porque vemos personas y organizaciones trabajando unidas por ciudades donde las heridas se convierten en gozo y esperanza.