Vaciémos la Iglesia

IMG_6152 copySegún dijo William Temple, “la Iglesia es la única sociedad en el mundo que existe para beneficiar a aquellos que no son sus miembros.” Sin embargo, pareciera que Temple estaba muy lejano a la realidad de la iglesia. En medio de todo lo que sucede en nuestro mundo sufriente y dolido, somos los miembros de la iglesia quienes queremos cerrar las puertas de la misma por miedo a que nos pongan una bomba, nos invadan con “la agenda gay”, o nos metan el pecado del mundo y nos manchemos con él. La verdad es que cuando ponemos lo que sucede a nuestro alrededor en perspectiva cada uno de nosotros puede muy fácilmente lavarse las manos. Es muy fácil tomar un paso atrás y no considerarnos parte de la iglesia porque tampoco queremos mancharnos con la indiferencia del cuerpo de Cristo. Sin embargo, se nos olvida que con el hecho de profesar nuestra fe en Jesús inmediatamente formamos parte de un sistema que se supone debiera dar una alternativa a lo que la mayoría pide.

Por esta razón, el concepto que ha estado en mi mente durante las últimas semanas es la idea de la “kenosis”. Kenosis es una palabra griega que significa vaciarse. Esta palabra forma parte de una de los pasajes bíblicos más conocidos, Filipenses 2:5-8. En este pasaje se puede observar el proceso de “kenosis” (vaciarse) que experimentó Jesús al hacerse hombre. Interesantemente, Jesús no se vació de la divinidad a pesar de ser Dios. Jesús se vació porque era Dios. En otras palabras, el proceso de vaciarse, de dejar la divinidad, es la naturaleza misma de Dios. ¿Por qué es que viene esta idea de la “kenosis” a mi mente? Porque lo menos que he visto en los últimos meses es a una iglesia que está dispuesta a vaciarse de un estatus moral superior. Es más, he visto a una iglesia que por razones de “seguridad” cierra sus puertas a los refugiados políticos, huérfanos, y a los más vulnerables. Aún peor, he visto a una iglesia que no está dispuesta a vaciarse de una teología tóxica que juzga a los más vulnerables por el estado en el que se encuentran.

Pero, ¡que no se me olvide! yo soy parte de esa iglesia, de La Iglesia Universal. Así que, al no decir o hacer nada, soy tan culpable como todos. Al final, no soy mejor que nadie, y carezco de la misma compasión. Es más, me he dado cuenta que también tengo una actitud muy resistente a vaciarme de todas aquellas cosas que según yo me hacen más “espiritual/divino”. Ojalá trabajásemos unidos para que la visión de la iglesia que tenía William Temple se convirtiese en realidad. Entonces, vaciémonos como iglesia de todos los prejuicios, “la sana doctrina”, los conciertos, conferencias, y todo lo que creemos salva almas, y llenémonos de amor; el mismo amor que llevó a Dios mismo a hacerse humano.


1 Reply to "Vaciémos la Iglesia"

  • Jorge Cerritos
    25 noviembre, 2015 (3:08 am)
    Reply

    No puedo creer que estemos pensando en lo mismo, demasiada tradición, demasiados conceptos humanos que hacen que lo Divino de Jesus se vea tan vacío.
    Vaciemos de conceptos que nos han encerrado en las 4 paredes y nos aíslan de la comunidad, de la realidad y de la integridad que como iglesia deberíamos ser.


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